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Cerrado por vacaciones

La banca ha sido tradicionalmente un sector en el que los sindicatos han tenido mucho peso y, entre otras muchas cosas, hasta la fecha habían conseguido defender con uñas y dientes unos horarios muy rígidos.

Ante el panorama en el que se encuentra la banca en estos momentos, con tipos de interés en negativo y los efectos económicos del covid-19, a los bancos no les queda mas remedio que tratar de facilitar aún mas el servicio a sus clientes. Para ello tienen dos vías: adaptar el horario de las oficinas a las necesidades de sus clientes e impulsar el servicio online y telefónico.

Tanto las antiguas cajas de ahorro como los bancos asociados a la AEB (Asociación Española de Banca) han acordado extender el convenio colectivo hasta el próximo 31 de octubre de 2020. Sin embargo, Bankia y Santander se han anticipado a este acuerdo firmando sendos preacuerdos con principal foco en los horarios de apertura. Ambas entidades han logrado convencer a los sindicatos de que deben adaptar sus horarios a las necesidades reales de los clientes. Y todo esto no les ha salido gratis: por ejemplo, Bankia ha tenido que ceder en otras cosas ampliando el seguro médico a toda la plantilla o diseñando un plan de carrera para todos los empleados de servicios centrales. Para este verano, Santander ha cerrado algunas oficinas con poca demanda durante los meses estivales, cosa inimaginable hasta ahora.

Sin embargo, todas estas medidas no dejan de ser una huida hacia delante. Las principales entidades siguen con sus planes de cierre de oficinas. El cliente medio utiliza cada vez menos la sucursal para sus gestiones bancarias. Los mas jóvenes probablemente no hayan pisado nunca una sucursal.

El confinamiento que hemos vivido por el covid-19 nos ha traído muchas cosas que han venido para quedarse, como el teletrabajo, y nos ha confirmado también que podemos vivir perfectamente sin ir a la sucursal del banco para hacer nuestras gestiones. Y todo ello desgraciadamente en perjuicio de los miles de empleados del sector, que ya ha vivido una auténtica revolución que desgraciadamente todavía no ha terminado. Desde 2008 hasta hoy, el número de sucursales ha pasado de 46.000 a 23.000, todo ello con la destrucción de más de 100.000 puestos de trabajo de los 250.000 que había antes de la crisis financiera de 2008. Y la fiesta sigue ya que, en el entorno actual, el cierre de más sucursales es la única fórmula con la que cuentan los bancos para ser rentables.

Tampoco se descartan nuevas fusiones, que llevarán implícitos nuevos cierres y despidos.

Además, muchos bancos han rediseñado la imagen de sus sucursales y a veces uno no sabe si está entrando en un bar de copas o en una tienda de electrónica. Muchas se han convertido en auténticos bazares donde tratan de vender teléfonos, alarmas, televisiones e incluso electrodomésticos. No se extrañen si durante este verano se encuentran en su sucursal el cartel de Cerrado por Vacaciones, o que la oficina de su lugar de veraneo está abierta cuando suba de la playa, o que la sucursal de su centro comercial tiene prácticamente el mismo horario que el hipermercado.

Pero por desgracia esta flexibilización en los horarios no va a evitar mas cierres de sucursales y la consiguiente disminución de plantilla tanto en las sucursales como en servicios centrales. Las víctimas (o agraciados con algún ERE) son los de casi siempre: los empleados.

Fuente: https://www.eleconomista.es/opinion-blogs/noticias/10725192/08/20/Cerrado-por-vacaciones.html