SATE

Día Internacional de la Mujer

En SATE, este año queremos poner el foco en una forma de discriminación, que muchas veces pasa desapercibida pero que afecta profundamente la vida de millones de mujeres: el Edadismo. Aunque suene a muy técnico, el concepto es muy sencillo; es la discriminación basada en la edad.

El Edadismo se cuela en nuestro día a día sin darnos apenas cuenta, fundamentalmente en comentarios sobre la apariencia, en expectativas laborales y hasta en la atención sanitaria. Lo preocupante es que las mujeres somos especialmente vulnerables a este tipo de discriminación, porque se cruza con otros factores como los estereotipos actuales de belleza y la presión social por no “envejecer”.

En el ámbito laboral, muchas mujeres mayores de 50 años se encuentran con más barreras para acceder a un empleo, mantener el que ya tienen o evolucionar en su carrera profesional. No es casualidad; se nos exige juventud, productividad y una imagen “adecuada”, mientras que a los hombres, la edad les aporta valor porque se les presupone una mayor experiencia. Como dato curioso en CaixaBank, algo más del 27% del total de la plantilla somos mujeres mayores de 50 años.

También aparece en la vida personal. Desde la idea de que una mujer “ya es mayor” para ciertas decisiones (como estudiar algo nuevo, cambiar de profesión o incluso ser madre), hasta la presión constante por mantener una apariencia joven. La sociedad sigue enviando el mensaje de que la edad “resta valor”, especialmente cuando se trata de mujeres.

En el ámbito sanitario, la situación tampoco mejora y eso que, de unos años a esta parte, la menopausia está dejando de ser ese tema tabú y está comenzando a visibilizarse. Es una nueva etapa de nuestras vidas y como tal, debemos afrontarla.

Por todo esto, este 8 de marzo queremos recordar que envejecer no es un problema: el problema es la discriminación. Reivindicamos el derecho de todas las mujeres (jóvenes, adultas y mayores) a vivir sin prejuicios, sin etiquetas y sin límites impuestos por la edad. La experiencia, la madurez y la diversidad de trayectorias vitales son un valor, no un obstáculo.

Desde SATE te animamos a que construyamos juntas una sociedad donde cumplir años no sea motivo de exclusión, sino una etapa más para seguir creciendo, aprendiendo y aportando.

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