Circular sindical · DAN Vaguada-Mirasierra · Septiembre de 2026
Desde SATE defendemos la honorabilidad de todos y cada uno de los empleados y empleadas que han recibido una sanción. Para quienes se lo estén preguntando, debemos decir que NO han hecho nada más que lo que se les ha pedido.
No es de recibo que una plantilla que durante años ha recibido fuertes objetivos comerciales, oportunidades de venta cargadas en el sistema para su gestión y, sobre todo, presión para conseguir determinados resultados, se encuentre después con que algunas de esas operaciones son objeto de sanción.
Si una determinada operación no debe realizarse, la empresa tiene que decirlo claramente. La normativa debe ser conocida por toda la plantilla y los criterios deben estar perfectamente definidos.
Lo que no puede hacerse es exigir resultados y, posteriormente, responsabilizar a las personas trabajadoras de las consecuencias de una operativa que en su momento no estaba claramente prohibida.
Las sanciones han dejado mucho dolor, carreras profesionales truncadas y un estado de shock del que va a costar salir. Y sus consecuencias no se quedan únicamente en las personas sancionadas: también han generado incertidumbre y preocupación entre el conjunto de la plantilla. Ahí están los actuales datos de ventas.
Desde SATE creemos que es necesario aprender de lo ocurrido y, sobre todo, evitar que vuelva a suceder. Que Cumplimiento Normativo, Dirección Comercial, Planificación, Control del Negocio y las demás áreas implicadas se pongan de acuerdo; que hablen entre ellas y decidan qué hacemos.
Si la empresa quiere cambiar los criterios, debe comunicarlos antes.
Si quiere que una determinada práctica no se realice, debe decirlo antes.
Y si considera que una operación no es correcta, debe poner los medios para impedirla antes de que las personas trabajadoras la tramiten.